Semilla de matemáticas

Le 24 juillet 2009  - Ecrit par  Jean-Marc Gambaudo
Le 8 septembre 2019  - Traduit par  Jimena Royo-Letelier, Julio E. De Villegas
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He aquí una linda historia que me contó Manfredo do Carmo hace más de veinte años. Manfredo fue uno de los pioneros de las matemáticas brasileñas, sin duda uno de los primeros matemáticos brasileños en trabajar en el campo de la geometría diferencial y riemanniana. Tuvo una influencia profunda en este campo, tanto al nivel de la formación como de la investigación. Manfredo do Carmo nació en el Nordeste de Brasil, reputado desgraciadamente por los graves problemas sociales ligados a la sequía. Como numerosos brillantes estudiantes de la época en Brasil, él primero obtuvo un diploma de ingeniero, y luego se fue a Estados Unidos para hacer un doctorado en matemáticas en Berkeley en 1963, bajo la dirección de Shiing-Shen Chern.

Pero la historia que sigue no tiene nada que ver con trabajos matemáticos sofisticados. Yo la recuerdo con preocupación, a pesar del tiempo.

Brillante matemático, Manfredo sufría por no poder saber transmitir su pasión por las matemáticas a sus antiguos colegas que se convirtieron en ingenieros : ’’¿Para qué sirve eso, por qué tanta abstracción, dónde están las aplicaciones ?’’ Tantas preguntas a las cuales el matemático, aficionado o profesional, está tan acostumbrado. Un día, durante un viaje a su tierra natal, Manfredo se encontró con un campesino, con quien entabló una amigable conversación. Esta comenzó con los temas habituales : las siembras, la lluvia, la dificultad de vivir en el país. Luego, después de haber hablado largamente de la vida agrícola del Nordeste, el campesino le preguntó de vuelta a Manfredo cuáles eran sus actividades, de qué vivía. Nuestro matemático, un poco inquieto, se lanzó valientemente a la descripción de su trabajo, hablando de las herramientas matemáticas como uno habla de herramientas en general, describiendo de la manera más simple posible algunos de sus objetos matemáticos favoritos. El campesino hizo una pausa -dejando a Manfredo en un aprieto que nosotros conocemos bien-, pero al final de esta pausa, le dijo :"Señor profesor, su trabajo es verdaderamente un trabajo formidable. Yo, que no soy más que un ignorante, estoy ya tan fascinado por los juegos que puedo hacer con las cifras y los números, que comprendo muy bien que usted, que tiene la oportunidad de poder crear nuevas ideas en matemáticas, ¡esté completamente apasionado por su trabajo !’’.

Al abrirse de manera radical al público más amplio, Paisajes Matemáticos toma el desafío de reanudar el vínculo que -como nos ha mostrado esta pequeña historia- une al ciudadano con las matemáticas. Sabemos bien que el interés de las generaciones jóvenes por la ciencia en general no está en absoluto a la altura de los retos y desafíos que les esperan. Mucho más allá que una simpática experiencia cultural, este verdadero trabajo de fondo acerca de nuestra comunicación es simplemente vital para nuestra disciplina.

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Pour citer cet article :

Julio E. De Villegas, Jimena Royo-Letelier — «Semilla de matemáticas» — Images des Mathématiques, CNRS, 2019

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