Una lección de matemáticas, vista por Antón Chéjov

El 13 octubre 2011  - Escrito por  Jacques Lafontaine
El 6 septiembre 2019  - Traducido por  Jimena Royo-Letelier, Julio E. De Villegas
Artículo original : Une leçon de mathématiques, vue par Anton Tchekhov Ver los comentarios
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Estamos en Rusia a fines del siglo XIX. Yégor, alumno de Primero en el liceo, le hace clases a un niño de doce años. Como el padre asiste a la lección, Yégor espera destacarse suficientemente como para conseguir un aumento. Es el tema de un lindo cuento de Antón Chéjov: El Repetidor.

Lamentablemente, en el manual de cálculo, Yégor cae en el siguiente problema.

Un comerciante ha comprado 138 arshins [1] de paño negro y de paño azul en 540 rublos. Se pregunta cuántos arshins de cada color ha comprado, sabiendo que el paño azul costaba 5 rublos por arshin y el negro 3 rublos.

La mayoría de los lectores pensarán con razón que si X e Y designan, respectivamente, el número de arshins de paño negro y azul, basta con resolver el sistema de dos ecuaciones con dos incógnitas

\[X+Y = 138\ ; \ 3X+5Y= 540\]

Desgraciadamente, no es eso lo que se pide al niño, que todavía no ha aprendido álgebra, y debe emplear métodos elementales. Yégor, por su parte, sabe bien cómo resolver tal sistema. Pero de pronto, ya no sabe cómo hacerlo de manera elemental. Y, vergüenza suprema, el padre se apodera del ábaco, da la solución y dice:

¡Así es como lo hacemos nosotros, los que no somos sabios!

No va a ser ese el día cuando Yégor tenga su aumento...

Es fácil reírse del pobre Yégor. Pero Chéjov ha puesto el dedo en un fenómeno clásico: cuando uno ha aprendido a resolver un problema mediante métodos ’’potentes’’ (aunque ese calificativo es muy relativo en este ejemplo) y sistemáticos, ocurre que uno ya no sabe hacerlo de manera artesanal. Y nuestro héroe, que también enseña latín, geografía, historia santa y gramática (como lo escribe Chéjov: ’’¡hay tantas ciencias en este mundo!’’), no tiene la distancia necesaria para readaptar el método clásico de resolución para su joven alumno.

Notas

[1Antigua medida de longitud rusa: un arshin o ’’patio’’ correspondía a 71,12 centímetros.

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Para citar este artículo:

Julio E. De Villegas, Jimena Royo-Letelier — «Una lección de matemáticas, vista por Antón Chéjov» — Images des Mathématiques, CNRS, 2019

Créditos de las imágenes:

Imagen de portada - Este retrato de Anton Chéjov fue extraído de Wikipedia.

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