Y yo, ¿habría firmado?

El 22 marzo 2013  - Escrito por  Michèle Audin
El 6 febrero 2019  - Traducido por  Andrés Navas
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Un libro reciente lleva por título ’’¿Habría sido yo resistente o un verdugo?’’ Esta pregunta se reproduce aquí, de manera más elegante (pero no por ello menos provocativa) en ’’¿habría yo firmado un juramento de lealtad a Mussolini?’’

En una carta que data del 18 de noviembre de 1931, el matemático italiano Vito Volterra (1860-1940) respondía al presidente de la Universidad de Roma (que se situaba sobre la ’’Calle de la sabiduría’’) que no firmaría el juramento lealtad a Mussolini, pues él era contrario a sus ideas políticas, tal como probaban sus acciones como senador.

Mediante dicho juramento, quienes firmaban se comprometían no solo a ser fieles al régimen fascista, sino también a formar ciudadanos fieles al régimen.

Por entonces, en Italia había mil doscientos cincuenta profesores de universidad. Solamente doce rehusaron firmar este juramento; de entre ellos, solo un matemático. Los firmantes, es decir (el cálculo es fácil), más del 99% de los profesores, obedecían a motivaciones variadas.

Ciertamente, no todos eran fascistas convencidos (aunque algunos sí lo eran).

Muchos tenían razones respetables para firmar: algunos dudaron algún tiempo, y luego firmaron creyendo que sería un buen modo de conservar su trabajo e, incluso, de continuar a defender sus ideas políticas.

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Vito Volterra

Los que firmaron no eran todos unos cobardes, pero aquellos que no firmaron dieron una gran demostración de valentía.

Esto no es un simple silogismo. Ellos sabían que, al no firmar, perderían su puesto en la universidad. Y, efectivamente, lo perdieron. Vito Volterra, que entonces tenía setenta y un años, fue suspendido de su cargo el 31 de diciembre y debió solicitar su jubilación para luego partir al extranjero. También perdió su puesto en la Accademia dei Lincei (academia de ciencias).

Tras la Primera Guerra Mundial, Volterra había inventado un modelo matemático que explicaba por qué en el mar Adriático se pescaban menos sardinas que antes de la guerra (menos sardinas y más tiburones). Se trata de un sistema de ecuaciones diferenciales hoy en día denominado ’’sistema depredador-presa’’. De este sistema se deduce un resultado aparentemente paradójico: ¡la pesca aumenta el número de sardinas! [1]

Los depredadores estaban entonces en el poder en Italia. De entre los que firmaron el juramento, muchos perdieron de todas formas sus puestos y algunos escogieron abandonar el país, especialmente tras la adopción del antisemitismo y la promulgación de leyes racistas [2]. Y si bien Volterra volvió a Italia y murió en Roma en 1940, Guido Fubini [3], que había tenido que aceptar un invitación a Princeton en 1939, murió en Nueva York en 1943.

La pregunta en condicional del título de este artículo es bastante idiota (a la vez de provocativa). El ’’yo’’ de la pregunta no vive en las condiciones de la Italia de 1931..

Concluiré entonces con un comentario en modo indicativo: si es de la negativa de doce (entre ellos, Volterra) que hoy nos enorgullecemos, el 99% restante deja muchas dudas de lo que aquel ’’yo’’ (es decir, ’’nosotros’’) haremos cuando la ocasión se presente.

¿ O será que la historia ya nos enseñó algo ?

Post-scriptum :

A pesar del título y del contenido de su descripción, fue la lectura de una reedición reciente de otro libro, ’’Ni derecha ni izquierda - La ideología fascista en Francia’’ del historiador Zeev Sternhell, la que inspiró este artículo.

El logo de este artículo, de corte a la vez matemático y romano, es una fotografía de la iglesia Santa Maria Maggiore de Roma.

Notas

[1He aquí algunos pasajes de un artículo para todo público que él mismo escribió en 1926:

Sean ahora dos especies (por ejemplo animales). La primera obtiene su comida del medio y, si estuviese sola, aumentaría exponencialmente. La segunda no encuentra su alimento en el medio y, si estuviese sola, disminuiría exponencialmente. ¿Qué sucede si la segunda especie se alimenta de la primera?
[...]
Las fluctuaciones de las cantidades de individuos de cada especie son por lo tanto periódicas.
[...]
Supongamos que que se haga desaparecer animales de una y otra especie (por ejemplo, por la pesca).
[...]
Se constata entonces que, cuando la intensidad de la pesca aumenta, el número de individuos de la primera especie crece y el de la segunda decrece, es decir, que la pesca tiene una influencia favorable, tal como lo constatan las estadísticas relativas al Adriático antes, durante y después de la guerra.

[2Por ejemplo, el geómetra Tullio Levi-Cività (1873-1941), con cuyo nombre se designa una herramienta importante de la geometría diferencial, la conexión de Levi-Cività, perdió su puesto en 1938.

[3Guido Fubini (1879-1943), también geómetra, pese a que su nombre es más conocido hoy en día por un teorema en teoría de la integración.

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Para citar este artículo:

Andrés Navas — «Y yo, ¿habría firmado?» — Images des Mathématiques, CNRS, 2019

Créditos de las imágenes:

Imagen de portada - Colección privada del autor.

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