Las matemáticas, el malabarismo y las mujeres

Le 11 juillet 2009  - Ecrit par  Stéphane Lamy
Le 21 juillet 2020  - Traduit par  Miguel Cueto
Article original : Les maths, le jonglage et les femmes Voir les commentaires
Lire l'article en  

Los que leen mis notas atentamente ya saben que hago malabares desde hace mucho tiempo... Para situar mi nivel de aficionado ilustrado, suelo decir que nunca me he encontrado en un estado de embriaguez tal que no hubiera sido capaz de hacer malabares con 5 bolas (con el objetivo transparente de hacer que el público escéptico me pague inmediatamente las bebidas).

Parece que, en el pequeño mundo de los malabares, la gente con formación matemática está sobrerrepresentada. También existe una literatura malabarista-matemática bastante abundante : por ejemplo, el lector puede consultar la lista de 160 referencias que figura en el libro « The Mathematics of Juggling » escrito por el matemático australiano Burkard Polster y publicado por la editorial científica Springer en 2002. En particular, encontraremos al gran matemático David Eisenbud, quien fue co-autor de un artículo titulado « Juggling drops and descents » [1]. Yo mismo he escrito algunas notas a título personal, que encontrarás si buscas un poco en mi página web : ¡pero tened en cuenta que no son mucho más fáciles de leer que mis artículos de investigación !

Cliché número uno en la boca de la gente con la que hablo cuando hago malabares en lugares públicos : « ¡ah, es usted un matemático, debe ayudarle a calcular trayectorias ! » (ah, usted es la 1483ª persona que me lo señala, gracias). Sin embargo, el vínculo más evidente entre las dos disciplinas para un matemático es el sistema de codificación de las secuencias rítmicas malabares (« siteswaps » en la jerga), que se expresan mediante una secuencia de números. Además, es a este aspecto que se consagran las publicaciones mencionadas anteriormente.

No quiero extenderme mucho aquí explicando el sistema. Voy a dar solo un ejemplo : 441 es un ritmo de malabares con 3 bolas. Esto significa : lanzar la primera pelota (digamos azul) a la altura correcta para que caiga 4 tiempos después, lanzar la segunda pelota (roja) para que caiga 4 tiempos después, lanzar la tercera pelota (amarilla) para que caiga 1 tiempo después, en el siguiente tiempo la bola amarilla llega y se lanza de nuevo a la altura 4, en el siguiente tiempo la bola azul llega y se lanza de nuevo a la altura 4, en el siguiente tiempo la bola roja llega y se lanza de nuevo a la altura 1, etc.

Si no ha entendido nada de la frase anterior y no tiene un amigo malabarista que le pueda mostrar qué es lo que sucede « en realidad », puede ser útil ver una animación gráfica correspondiente a la secuencia. En la obra de Polster citada anteriormente, el lector encontrará al final del capítulo introductorio una lista de los principales programas computacionales que permiten visualizar siteswaps ; le doy uno más, desarrollado por mi compañero malabarista Arnaud Belo, que puede utilizar en línea : jugglemaster.

Obsérvese que en el ritmo 441 hay exactamente una pelota que llega en cada tiempo ; uno puede divertirse tratando de contar las secuencias con esta propiedad (para un número de pelotas y una periodicidad fijos) y explorando las propiedades de tales secuencias (por ejemplo, 441 es una secuencia de 3 bolas con la que se puede hacer malabares porque 3 es el promedio de 4,4 y 1, mientras que el 55613 es un ritmo de 4 pelotas con el que se puede hacer malabares...). Si quiere saber más, lea a Polster, aunque en mi opinión es más provechoso y divertido explorar todo esto solo, con lápiz y papel de un lado y las bolas del otro.

Más allá de este uso de los números para codificar los ritmos de malabarismo, estoy convencido de que hay similitudes a un nivel más profundo entre la práctica de las matemáticas puras y del malabarismo. En efecto, se trata de dos disciplinas que requieren una enorme inversión personal, durante varios años (¿décadas ?), inversión que es completamente desproporcionada en relación con el dominio relativo al que se accede. Por otra parte, las matemáticas y los malabares aún tienen en común que son percibidos socialmente como vagamente inútiles : digamos simplemente que mi suegra, devastada cuando se enteró de que su hija estaba saliendo con un malabarista, solo se tranquilizó mediocremente cuando se enteró de que en realidad me estaba ganando la vida como matemático.

Tengo además la impresión de que la práctica de estos pasatiempos esotéricos es socialmente mejor tolerada entre los hombres, lo que explica sin duda una gran parte del déficit de mujeres investigadoras en matemáticas (¿qué proporción de mujeres profesoras-investigadoras se reclutaron la primavera pasada en matemáticas ?) , así como mujeres que saben hacer malabares con 5 pelotas (¿qué proporción de mujeres participó en la competición amistosa de resistencia con 5 pelotas durante la Convenciión Europea de Malabarismo 2009 que se celebró en Vitoria ? [2])

Notes

[1Amer. Math. Monthly 101 (1994)

[2En cualquier caso, en 2002 en Bremen no fue una chica la que ganó : ¡fui yo !

Partager cet article

Pour citer cet article :

Miguel Cueto — «Las matemáticas, el malabarismo y las mujeres» — Images des Mathématiques, CNRS, 2020

Commentaire sur l'article

Laisser un commentaire

Forum sur abonnement

Pour participer à ce forum, vous devez vous enregistrer au préalable. Merci d’indiquer ci-dessous l’identifiant personnel qui vous a été fourni. Si vous n’êtes pas enregistré, vous devez vous inscrire.

Connexions’inscriremot de passe oublié ?