¿Qué debemos esperar de un buen seminario?

El 17 marzo 2009  - Escrito por  Xavier Caruso
El 22 marzo 2022  - Traducido por  Edgard Araya, Andrés Navas, Pilar Garcés
Artículo original : Que doit-on attendre d’un bon séminaire? Ver los comentarios
Leer el artículo en  

Hace unos meses, en nuestro laboratorio estudiamos el proyecto para fusionar los tres equipos de Geometría. Esto ocasionó numerosas discusiones y, en particular, una reflexión sobre el papel y la organización de los seminarios. En resumen, ¿qué debemos esperar de un buen seminario?

Primero, para no ahuyentar a nadie, ¿qué es un seminario de investigación [1]? Bueno, en esencia, es una reunión regular (generalmente semanal) donde un expositor (a menudo exterior al laboratorio, e incluso a la universidad sede) es invitado a hacer una presentación a los miembros del equipo que organiza el seminario. Obviamente, el objetivo primordial de un seminario es permitir a cada matemático mantenerse informado del trabajo de sus colegas y, en particular, de los últimos avances sobre el tema de investigación. Pero más allá de este aspecto, los seminarios tienen también un rol social: ofrecen la ocasión para que todos los integrantes de un mismo equipo se reúnan una vez por semana, fortaleciendo con ello la unidad del equipo. Para entender completamente el significado de esta última observación, se debe tomar conciencia de que el trabajo del matemático sigue siendo muy solitario, y que si un equipo de investigación en matemáticas se define por una temática común (a veces vaga), no queda definido por personas que trabajan juntas en torno a un proyecto común, como podría ser el caso en otras disciplinas: los matemáticos, a veces -me atrevería a decir que la mayoría de las veces-, tienen más afinidades matemáticas con un colaborador del otro lado del mundo ¡que con sus propios compañeros de oficina!

Ahora, volviendo a la pregunta inicial: ¿qué debemos esperar de un buen seminario? Aquí es cuando las opiniones divergen. Algunos de mis compañeros prefieren el concepto de ’’herramienta de trabajo’’: para ellos, el seminario es, ante todo, el lugar al que uno se acerca para estar al tanto de los últimos avances, esperando que les sea útil para su propia investigación. Bajo esta lógica, las presentaciones deben ser muy precisas y, aquí es donde radica el problema, la consecuencia inmediata es que no pueden ser comprendidas por todos los miembros del equipo [2]. En este tipo de situaciones, las personas tienden a no asistir a las presentaciones de los seminarios donde están seguros de no entender algo al cabo de unos minutos, y seleccionan rápidamente las presentaciones a las que asisten. El rol social se ve muy reducido, ya que en el seminario solamente encontramos a los matemáticos cuyas temáticas son muy cercanas a las nuestras y, de todas maneras, nos codearemos con los demás en el resto de la semana. De hecho, ahí está el problema: se puede juzgar perfectamente que no es grave y que, sea como sea, no es motivo para desviar al seminario de su función principal.

Hay otros colegas cuya opinión es diferente. Ellos piensan que los seminarios deben ser ante todo una oportunidad de reunir -casi diría de aunar- a todo un equipo frente a un tema comprensible e interesante para todos, como sería el caso de un tema que no esté tan a la vanguardia de la investigación [3]. Con esta visión de las cosas, es claro que el rol social ya no se ve amenazado. Además, los matemáticos se verían motivados a abrirse a otros temas, lo que podría conducir al descubrimiento de conexiones inesperadas. Por otro lado, existen varias objeciones clásicas. Primero, al parecer se está volviendo mucho más difícil mantenerse al día de los avances en su propio campo, lo que se vuelve molesto para el investigador que supuestamente debe mantenerse al tanto en su tema. Segundo, cuando uno es invitado a hacer una presentación, es evidente que tiene muchas ganas de hablar del trabajo que acaba de hacer y, por consiguiente, se vuelve complicado pedir sistemáticamente a los expositores invitados hablar sobre ’’intereses generales’’. Hay, en todo caso, una respuesta a estas objeciones (que probablemente algunos encuentren convincente y otros grotesca): ofrecer a los expositores la posibilidad de discutir informalmente los puntos precisos de su investigación, después de la presentación, con las tres o cuatro personas que trabajan en el tema.

Entonces, ¿qué pasa con todo esto? Y, en conclusión, ¿qué debemos esperar de un buen seminario? Evidentemente, no tengo la solución con S mayúscula, pero siempre puedo presentarles la solución que hemos adoptado y que, a mi juicio, reconcilia un poco los diversos puntos de vista. Decidimos invitar a los expositores a dos charlas de 45 minutos separadas por una pausa para el café de 15 minutos. La primera presentación permite exponer el problema de una forma que sea comprensible para todo el equipo; la pausa será el momento de escape para aquellos que no tienen afinidad con el tema; la segunda presentación, finalmente, será donde se muestre la verdadera investigación, mucho más precisa y técnica, mostrando uno o más resultados nuevos así como los detalles de sus demostraciones. Debido a las huelgas, aún no hemos podido probar esta fórmula que, imagino, también tiene una cuota de defectos o vicios.

Continuará...

Notas

[1Digamos que estoy hablando aquí de matemáticas, aunque imagino que ocurre más o menos lo mismo en otras disciplinas

[2Lo he dicho antes, pero lo diré de nuevo, pues creo importante tener en cuenta que es habitual que dos personas del mismo equipo trabajen en temas completamente diferentes, al extremo de que ninguno de ellos es capaz de comprender el trabajo del otro... y evidentemente, esto se vuelve más claro al entrar en los detalles.

[3A veces hablamos de coloquio para referirnos a este tipo de presentaciones ’’más públicas’’. Pero no creo que sea lo mismo: los coloquios aún viven en un nivel muy superior. Me refiero aquí a aunar un equipo (como por ejemplo al de Geometría), no aunar a todo el laboratorio.

Comparte este artículo

Para citar este artículo:

Andrés Navas, Edgard Araya, Pilar Garcés — «¿Qué debemos esperar de un buen seminario?» — Images des Mathématiques, CNRS, 2022

Comentario sobre el artículo

Dejar un comentario

Foro sólo para inscritos

Para participar en este foro, debe registrarte previamente. Gracias por indicar a continuación el identificador personal que se le ha suministrado. Si no está inscrito/a, debe inscribirse.

Conexióninscribirse¿contraseña olvidada?

La traducción del sitio del francés al castellano se realiza gracias al apoyo de diversas instituciones de matemáticas de América Latina.